La primera carne, el pollo.

El pollo es el primer alimento de origen animal que prueba el bebé, es una carne sabrosa, tierna y fácil de digerir ya que no contiene casi grasa.

Suele ser la primera carne que prueba el bebé cuando pasa los seis meses de vida, ya que su aporte nutritivo es muy rico. Esta etapa se denomina periodo transicional, ya que se inicia una alimentación complementaria diferente a la anterior en la que había leche materna o de fórmula.

Normalmente el puré de verduras es una de las primeras recetas que se incorpora al menú del bebé cuando abandona la lactancia. Las verduras son uno de los primeros alimentos que se añaden a la dieta del bebé cuando cumple los seis meses, y una forma sencilla y rápida es prepararla en forma de puré ya que el bebé todavía no puede masticar y su digestión es más sencilla y segura.

Según la Asociación Española de Pediatría la introducción de alimentos en la alimentación del bebé debe ser progresiva, ya que el cambio es muy drástico y debemos observar las reacciones del bebé a este cambio de sabores. Las mejores verduras que recomiendan los especialistas para comenzar a dar al bebé en puré son la calabaza, el calabacín, el puerro, la zanahoria, la judía verde y la patata. Sin embargo, algunas como la col, el brécol o los espárragos no se recomiendan por su sabor fuerte y porque producen flatulencias.

Te damos unos consejos para preparar la papilla del bebé:

  • La limpieza de los alimentos y la superficie en que los cocinamos.
  • La preparación es mejor que sea diaria, sino no tenerlo más de 48 horas en el frigorífico.
  • No añadir sal.
  • A la hora de dárselo al bebe hacerlo en cuchara de silicona y siempre comprobando la temperatura de la papilla.

Teniendo en cuenta estos consejos vemos que la carne de pollo forma parte de nuestras vidas desde que podemos empezar a tomar alimentos diferentes a la leche materna. Por ello debemos tener en cuenta esta carne blanca en nuestro menú, y elegir la mejor calidad para nuestros bebés.

Trucos y consejos para la utilización de las sartenes

Cuando cocinas con los mismos utensilios, a lo largo del tiempo van perdiendo sus propiedades y no funcionan como el primer día. Prueba de ello son por ejemplo las sartenes.

Si estás cocinando un filete o una tortilla de patata en la sartén y se pega, es incómodo, pierdes parte del alimento y a la hora de limpiarlo es más complejo y sucio.

Por ello, te damos un truco casero para que pruebes en la sarten que se pega la comida:

  • Coge una sartén limpia y lista para utilizar.
  • Cubre todo el fondo de la sartén con sal.
  • Ponla en el fuego y fríela lentamente hasta que adquiera un color tostado.
  • Cuando quede dorada retiraremos la sal con un papel o un paño de cocina.
  • Una vez hemos retirado toda la sal ya podemos cocinar en ella y no se nos pegará la comida.

 

Lee estos consejos de utilización para que puedas prevenir este efecto en la sartén y sepas lo que debes hacer y lo que no.

  • Siempre limpiar correctamente la sartén sin dejar ningún residuo de comida. Antes de usarla puedes pasar un paño húmedo.
  • Impregnar el fondo de la sartén con aceite para evitar que la comida se pegue, si no quieres usar aceite mojar un papel con él y pasarlo por el fondo de la sartén para que cree una fina capa de protección.
  • Utilizar accesorios de madera, silicona o nylon para cocinar ya que evitará que pueda perjudicar la capa protectora antiadherente.
  • Nunca dejar la sartén vacía sobre la fuente de calor ni al comienzo ni al final del cocinado ya que afecta directamente a la capa antiadherente.
  • A la hora de lavarla no usar estropajos, utensilios de metal o limpiadores abrasivos.

 

Con todos estos consejos y trucos ya puedes cocinar sin que se os peguen los alimentos a la sartén. Hay que tener en cuenta pequeños cuidados del día a día para evitar que esto suceda, ya que será mucho más fácil cocinar, más higiénico y los alimentos tendrán mejor sabor.